El
significado y origen preciso de la palabra "huapango" ha dado
lugar a polémicas. Las tres posturas más conocidas son las siguientes:
a) Proviene del náhuatl "cuauhpanco", que significa leño de
madera; "ipan", sobre él; y "co", lugar: es decir,
sobre el tablado o sobre la tarima, por lo que los bailes de tarima
están comprendidos dentro del huapango. b) Es una alusión a los pobladores
del Pango (refiriéndose al Pánuco, río que marca el límite entre los
estados de Veracruz y Tamaulipas), a través de una síncopa cuyo significado
probablemente haya sido "los cantos y bailes de los huastecos del
Pango". Es decir, música y baile de los del Pánuco. c) Es
una deformación o derivación de la palabra que da nombre a un canto
flamenco: fandango, el cual, además de estar ligado a la génesis del
huapango, sirve como vocablo para designar las fiestas en las cuales
se ejecuta son huasteco. Para otros, "huapango" simplemente
quiere decir "son huasteco": el son que se toca en las huastecas.
El
son es un género de música propio de la cultura mestiza. A su vez, el
huapango es un tipo de son que se deriva de música prehispánica, de
repertorios conocidos por negros y mulatos, y de fandangos y seguidillas
españoles que se arraigaron en México en el siglo XVIII o tal vez antes.
Aunque de manera laxa son huasteco es sinónimo de huapango, la primera
de estas denominaciones puede originar confusión, pues el huapango no
es el único son que se toca en la Huasteca, ya que también existe el
son de costumbre. Este último es propio de la población indígena, en
general sólo se canta, tiene una función ritual, y difiere en estructura
rítmica del huapango huasteco. Por otra parte, es ambiguo llamar al
huapango huasteco "huapango" a secas, pues con esta palabra
puede hacerse referencia al huapango arribeño y al huapango jarocho.
Estos dos tipos de son difieren del huapango huasteco en cuanto a estructura
lírica y musical, así como en la dotación de instrumentos y en la forma
de las fiestas en las cuales se toca.
Existen
dos tipos de huapango: el tradicional y el moderno. El huapango tradicional
se interpreta utilizando tres instrumentos: jarana, guitarra quinta
o huapanguera, y violín. Este último exige un virtuosismo técnico y
una ejecución llena de sentimiento, pues lleva la melodía y realiza
los floreos que adornan el son. La jarana huasteca es una guitarra de
tamaño pequeño y cinco cuerdas que se utiliza para llevar el ritmo.
Es el registro medio entre el agudo del violín y las notas graves de
la guitarra quinta. La guitarra huapanguera presenta una gran caja y
cinco cuerdas que pueden aumentarse a ocho al usar tres dobles; rasguea
y puntea según
exija la ejecución dando el apoyo rítmico y el bajeo
que pide el baile. El cantante de huapango utiliza repetidamente el
falsete y requiere de un registro agudo.
En
cuanto a versificación,
existen varias formas, pero las más tradicionales son la quintilla y
el sexteto con versos octosílabos. Las estrofas conformadas de esa manera
son llamadas coplas. Las rimas pueden ser asonantes o consonantes, siempre
entre versos pares y versos nones. El creador de versos, el trovador,
puede solamente componer versos o adquirir también la modalidad de improvisador
o repentista: aquel que crea los versos en el momento y según la ocasión.
Los autores de los huapangos tradicionales han sido olvidados y sus
piezas se han vuelto del dominio público. El contenido de las coplas
es muy diverso. Suele ser festivo debido al carácter profano y mestizo
del huapango. Pueden encontrase versos de alegría, amor, desgracia,
tristeza o pasión; narraciones épicas y cantos a la tierra. Estos temas
también aparecen en el son jarocho y el son jaliscience. Sin embargo,
existen algunos matices que distinguen al son huasteco. Los versos del
son jarocho son satíricos, humorísticos y pícaros, y los del son jaliscience
presentan un tono bravo y gallardo. Los del son huasteco presentan esas
cualidades, pero más característicamente expresan melancolía y anhelo
unidos a una sublime resignación.
Las
piezas son de carácter lírico, en tanto no narran una historia, pues
cada copla contiene un mensaje independiente. Por ello, las coplas que
aparecen en un son suelen aparecer sin ningún problema en otros sones,
y el número de las mismas no es fijo, sino que varía al gusto de los
intérpretes o por petición de los escuchas. Por lo tanto, no puede decirse
que tal o cual copla es de éste o aquél son, sino más bien que aparece
en tal o cual huapango. Esto dota al huapango tradicional de una gran
vitalidad y creatividad que rompe las interpretaciones rígidas y permite
improvisar.
El
baile se ejecuta en parejas, taconeando y pespunteando según sea el
ritmo de la música. Su contexto natural es la fiesta de huapango, llamada
fandango o huapangueada, que hasta antes de los setenta se llevaba a
cabo bajo una enramada o en una galera. Era común la presencia de una
tarima sobre la cual se ubicaban los músicos y los bailadores. No obstante,
en diversas ocasiones el baile se ejecutaba sobre la tierra. En general,
el papel de bailadora es el único que la mujer asume en la ejecución
del huapango, aunque en Pánuco, Veracruz, ha habido excelentes
y famosas cantantes.
Grupos
representativos de este tipo de huapango son Los Camperos de Valles,
Los Cantores de la Huasteca, y Los Cantores del Pánuco.
Por
otra parte, el origen del huapango moderno -también llamado huapango
ranchero, huapango urbano, huapango lento, canción huapango y hasta
canción ranchera huapangueada- se ubica en los años cuarenta. El principal
responsable de la popularización del huapango fuera de las huastecas
fue "El viejo" Elpidio Ramírez, un violinista veracruzano
que había emigrado a la ciudad de México en los años treinta. Allí impuso
la forma estilizada en que ejecutaba el huapango tradicional, la cual
adoptaron diversos tríos de guitarristas y llegó a ser popular en todo
el país en los años cuarenta. Aparecieron muchas piezas de huapango
moderno que modificaron el son tradicional. Por ejemplo, algunas de
estas composiciones hablaban de los huastecos como sujetos muy afines
a los charros machos y mujeriegos del cine nacional.
Los
autores de este tipo de huapango registran sus piezas y no las dejan
al dominio público. Incluso, "El viejo" Elpidio registró
como suyos algunos huapangos tradicionales como "El bejuquito",
mismos que encontró en un rollo anónimo resguardado por la Biblioteca
Nacional y que, al parecer, data del siglo XIX.
Las
piezas del huapango moderno carecen de improvisación, utilizan el falsete
como un mero adorno, se ejecutan con instrumentos de mariachi, y presentan
ritmos de canción ranchera. Además, los versos casi nunca son octosilábicos.
De ordinario, las estrofas no son independientes, sino que forman parte
de una idea expresada en la totalidad del son. Esto puede deberse a
que el son sea narrativo, por lo cual una estrofa tomada de forma aislada
cuenta sólo una parte de la historia que relata el huapango. También
ello les da el carácter de exclusividad, es decir, cada estrofa pertenece
a tal o cual son determinado, en el que expresa una parte del mensaje,
pues si se interpreta en otro son, romperá la secuencia del mismo por
ser extraño a la idea de tal son o por no poder expresar por sí sola
una idea completa. Además, las piezas de huapango modernos hacen uso
del estribillo.
Estos
grupos también pusieron de moda la utilización de sombreros y trajes
charros, así como la cuera tamaulipeca. Entre ellos se incluyen, además
del propio Elpidio Ramírez, El Conjunto Típico Tamaulipeco, José Alfredo
Jiménez, Los Tariácuri, El Trío Calavera y Los Trovadores Tamaulipecos.
Es
importante mencionar que algunos tríos de huapango interpretan tanto
sones tradicionales como modernos, por ejemplo, Alegría Huasteca, Armonía
Huasteca, Los Caimanes de Tampico, El Trío Tamazunchale, y Soraima y
sus Huastecos.