Texto:
M.H. Marco A. Lira
En
el huapango tradicional existen varias formas de versificación, mismas
que datan de la edad media española. Las más comunes son la quintilla,
la sextilla, la décima, la cadena y el trovo. Lo común a todas ellas
es que cada uno de los versos está formado por ocho sílabas. Para contar
las sílabas existen algunas reglas:
1. Cuando
el verso termina en palabra esdrújula, se resta una sílaba al conteo
total.
Por ejemplo,
el verso "A-yer-me-pi-có-la-ví-bo-ra" cuenta con 9 sílabas
(que aparecen aquí separadas por guiones), pero como termina en palabra
esdrújula, se le resta una sílaba y resulta un verso de ocho sílabas.
2. Cuando
el verso termina en palabra grave, no se resta ni se suma sílaba alguna
al conteo total.
Por ejemplo,
el verso "Y-yo-le-di-je-'Mi-vi-da'" cuenta con 8 sílabas,
y como termina en palabra grave, es un verso de ocho sílabas.
3. Cuando
el verso termina en palabra aguda, se suma una sílaba al conteo total.
Por ejemplo,
el verso "Tú-mis-ma-com-pren-de-rás" cuenta con 7 sílabas,
pero como termina en palabra aguda, se le suma una sílaba y resulta
un verso de 8 sílabas.
4. Cuando
el verso termina en un monosílabo, éste cuenta por dos sílabas.
Por ejemplo,
el verso "An-da- ya di-me-que-sí" cuenta con 7 sílabas, pero
como termina en el monosílabo "sí" y éste vale por dos, resulta
un verso de 8 sílabas.
5. Cuando
la última sílaba de una palabra termina con sonido de vocal y la primera
de la siguiente palabra comienza con sonido de vocal, las dos sílabas
señaladas se unen para forma una sola. Es lo que se llama sinalefa.
Por ejemplo,
el verso "U-na-plu-ma-y-un-tin-te-ro" cuenta con nueve versos,
y como termina en palabra grave, es un verso de nueve sílabas. Pero
la sílaba "ma" y la "y" se unen por sinalefa, con
lo cual el verso resulta ser de ocho sílabas. Es importante señalar
que la sílaba "un" ya no se une a "y", pues esta
última ya se unió a "ma".
Como se
señalaba al principio, algunas de las formas tradicionales de la versería
huasteca son las quintillas, las sextillas, las décimas, las cadenas
y los trovos.
> Las
quintillas consisten
de cinco versos. Por ejemplo:
Ausente
de mí estarás
pero no de mi memoria.
Tú misma comprenderás
que para mí es una gloria
ausente te quiero más.
> Las
sextillas consisten de seis versos, por
ejemplo:
A la muerte
desafío
con una sed invencible.
Que me mate le porfío
con el golpe más terrible
porque olvidarte, ¡Dios, mío!,
eso sí que es imposible.
>
La cadena es una composición en la cual
cada estrofa comienza con el verso final de la copla que le precede.
Se dice que los versos quedan "encadenados". Puede estar formada
por quintillas o sextillas. El siguiente ejemplo consiste en las dos
primeras coplas de una cadena formada por quintillas:
Bella rosa
consentida
cómo robas la atención
con tu corola encendida,
quién te tuviera prendida
en medio del corazón.
En medio
del corazón
te he de formar un altar
y allí daré mi oración,
rosita de mi pasión
quién te pudiera cortar.
> El
trovo es el nombre que se da a la glosa
en el huapango. Muchos músicos y trovadores huastecos creen que es una
forma particular de las huastecas, aunque en realidad se sabe que la
glosa era muy común en el siglo XVI en España. El trovo presenta una
estrofa inicial llamada "planta". Las siguientes estrofas
glosan la idea expresada en la planta. La primera debe terminar con
el primer verso de la planta; la segunda, con el segundo verso de la
planta; y así hasta agotar los versos de la planta. El siguiente ejemplo
es un fragmento de "A un amigo ateo", de don Víctor Samuel
Martínez Segura, y sólo muestra la planta y la primera copla.
[Planta]:
De Dios admira el talento,
su amor, su soberanía:
ve con qué arte y fundamento
hizo la noche y el día,
el sol, el mar y el viento.
El trueno
en el firmamento
habla de lo soberano;
cuando observes su portento,
en el más profundo arcano,
de Dios admira el talento.
En las
quintillas, sextillas, cadenas y trovos, usualmente los versos nones
riman entre sí y los versos pares entre ellos. Por ejemplo, en una quintilla,
el primer verso rima con el tercero y el quinto, mientras que el segundo
lo hace con el cuarto.
Pero en
la décima, las coplas son de diez versos
y el primer verso rima con el cuarto y el quinto; el segundo, con el
tercero; el sexto, con el séptimo y el décimo; y el octavo, con el noveno.
Es un tipo de décima llamada espinela. Un ejemplo de estrofa de una
décima:
Por el
mal comportamiento
que tú conmigo haz tenido
quisiera echarte en olvido;
pero ¡ay no!, que me arrepiento.
Si fuiste mi pensamiento
desde antes de conocerte,
pero hoy por mi mala suerte
a mí tu amor me ha ofendido
y yo por este motivo
quisiera verte y no verte.
Es importante
señalar que en el huapango se utilizan tanto rimas asonantes como consonantes.
La rima es la igualdad de sonidos finales entre dos o más versos a partir
de la última vocal acentuada. Si la igualdad se limita a las vocales,
la rima es asonante o imperfecta. Por ejemplo, en la décima que precede
a esta líneas aparece una rima asonante entre los versos
a mí tu
amor me ha ofendido
y yo por este motivo
Es rima
asonante porque la última vocal acentuada en los dos versos es la "i"
y a partir de allí los versos sólo coinciden en la vocal "o".
Por otra
parte, si la igualdad de sonidos se da tanto en las vocales como en
las consonantes, la rima recibe el nombre de rima consonante o perfecta.
Por ejemplo, en la décima antes apuntada aparece una rima consonante
entre los versos
desde antes
de conocerte
pero hoy por mi mala suerte
Es rima
consontante porque la última vocal acentuada en los dos versos es la
"e" y a partir de allí los versos coinciden tanto en la vocal
"e" como en las consonantes "r" y "t".
Finalmente,
es importante señalar cómo se cantan las quintillas y sextillas, ya
sea que aparezcan sueltas o dentro de trovos y cadenas. Se interpretan
a dos voces. La primera de ella canta los versos primero y segundo,
luego repite el segundo y luego el primero. Después, la segunda voz
canta el primero y segundo versos, para de inmediato repetir el segundo
y luego el primero. Enseguida la primera voz canta el resto de los versos
de la copla, con la particularidad de que si la copla es una quintilla,
repite el cuarto verso. En los siguiente ejemplos, se señala el número
de verso en números arábigos:
(Primera
voz)
1. Ausente
de mí estarás
2. pero no de mi memoria.
2. pero no de mi memoria
1. ausente de mí estarás
(Segunda
voz)
1. Ausente
de mí estarás
2. pero no de mi memoria.
2. pero no de mi memoria
1. ausente de mí estarás
(Primera
voz)
3. Tú misma
comprenderás
4. que para mí es una gloria
4. que para mí es una gloria
5. ausente te quiero más.
Y en sextilla:
(Primera
voz)
1. A la
muerte desafío
2. con una sed invencible.
2. con una sed invencible
1. a la muerte desafío
(Segunda
voz)
1. A la
muerte desafío
2. con una sed invencible.
2. con una sed invencible
1. a la muerte desafío
(Primera
voz)
3. Que
me mate le porfío
4. con el golpe más terrible
5. porque olvidarte, ¡Dios, mío!,
6. eso sí que es imposible.